Ayer martes salí de tapas… Sí, ya sé que el martes no es un buen día para irse de tapas si al día siguiente te levantas a las seis y media de la mañana, pero bueno, merece la pena pasar un poco de sueño por una buena causa.
El caso es que, como casi siempre que tapeo, anduve por la zona de El Tubo, pero en esta ocasión entré en dos bares que todavía no había pisado. Los dos son relativamente nuevos: La Pilara, en la calle del Cuatro de Agosto, y El Mirlo Blanco, en la calle El Tubo. Dos gratas sorpresas, aunque a mí me gustó más la comida en el segundo que en el primero.
La Pilara está decorado en plan “retro”, muy chulo. El ambiente muy agradable y las tapas, desiguales. Mi mujer pidió un jamón batido que dijo que estaba “cojonudo” y yo una tapa de ternasco con salsa barbacoa y fresa natural… Mi tapa sólo me supo a salsa barbacoa, creo que quedaría mucho mejor ternasco, chocolate amargo y fresa natural, pero bueno, para gustos están los colores.
El Mirlo Blanco tiene una decoración más tipo “moderno”. Y sus medias tostadas fueron todo un descubrimiento: de chuletón, de solomillo de ternera, de foie… Jodo qué buena la de chuletón, con sus patatas a lo pobre y todo, por unos módicos 4,5 euros. Ofrece menús de degustación de tapas (10 tapas y botella de vino) y de medias tostadas (seis y botella de vino) a muy buen precio, para que dos personas salgan cenadas.
También estuvimos, claro, en La Ballenita (el nuevo mini de setas a la plancha todo un acierto) y Bodegas Almau (¿qué podría decir de su riquísimo dulce de anchoa?). Y a vino y tapa por cada uno de los cuatro locales, hoy llevo la cabeza como un bombo. ¡Tendría que haberme levantado a las 10, puñetas!…
Joaquín Ventura