Su aproximación a una realidad más compleja y completa, a partir del análisis de la visión de lo existente, es decir de la materia y la forma convencionales, abordados desde diferentes puntos de vista, no tan solo del normal de cada ciudadano, sino, también, a partir de una dinámica inherente a los imposibilitados y a los que padecen enfermedades y discapacidades de todo tipo, contempla la propuesta arquitectónica de lo urbano desde el prisma de lo fundamental.
Guillermo Guillemi con "Barreras Subjetivas", comunica la irrealidad de lo existente, fomentando una reflexión en torno a lo profundo de la propia esencia del mundo.
Ironiza sobre la posibilidad de ser más perfectos, pero caemos siempre en los mismos errores, en los momentos en los que se necesita una sobredimensión de las facilidades que abarcan a todos, precisamente, para poder y estar más cercanos al uno.
Reflexiona en torno a la necesidad de ser más solidarios para poder avanzar hacia una consideración profunda de la visión social del conjunto de la sociedad.
Es como si nos dijera que en una dimensión terrestre, con largo, ancho, alto, espacio y tiempo, los límites físicos son fundamentales, aunque el universo sea mental y energético.
La realidad física se impone y, en consecuencia, se precisa una determinación con extensión psicológica para ser coherentes con el conjunto de necesidades sociales. Hay que eliminar las barreras arquitectónicas porque si no nos podemos quedar atrapados en las escaleras de acceso, en las ventanas de los edificios tal como seres que divagan de una dimensión principal a una de segundo orden.