Se construyó esta puerta de tres entradas para dar consistencia y algo de nobleza a un punto de acceso que hasta entonces (1792) se había convertido en un lugar siniestro: de la anterior pendían cabezas de ajusticiados.
La nueva puerta no tuvo buena aceptación al principio. Tenía como remate un león antiestético que mandó retirar la Real Academia de San Luis.
Los franceses tuvieron que echar mano de las minas en el combate para rendirla. Y al terminar el asedio, La Puerta del Carmen quedó en pie como un símbolo de la resistencia a la invasión.
En 1908 fue decalarada Monumento Histórico Nacional.
Primero quedó separada del convento del Carmen y, en 1927, el alcalde Allué Salvador expropió la casa aneja y mandó vallarla para defenderla de los que se llevaban piedrecillas como reliquia.
Aquel día los zaragozanos colocaron flores en todas sus grietas.
La puerta se quedó en el cruce de dos paseos como mero mojón del tráfico. Los edificios la fueron dejando pequeña.
Un choque de un autobús a mediados de la década de los 90 sirvió para que la restauraran.
Fuente: "Zaragoza ayer y hoy"