El "cursum" romano era "el rompeolas humano de la ciudad en la segunda mitad del siglo XVI", según explica Blasco Ijazo.
En él desembocaban las calles. Su cruz, ante la Puerta Cinegia, señalaba la memoria de los mártires.
Era una calle espaciosa en la que los zaragozanos combatieron con los franceses casa por casa, cuerpo a cuerpo.
Pasados los Sitios, era la única calle animada y aún así no guardaba fachada ni ventana sin huella de la guerra.
Fueron cayendo casonas y palacios hasta reducirse a dos. Los pertenecientes a los Condes de Morata y de Sástago.
El primero en el "morrico del Coso", fue fortaleza inextinguible en los Sitios y señaló el inicio de la numeración de las viviendas urbanas (reles órdenes de 1858).
Anteriormente se numeraban las manzanas.
Fuente: "Zaragoza ayer y hoy"